Mi pacata Clara se puso oscura. Y no conmigo (pt 21)
Luis miraba a una Clara completamente sumergida en una adicción con la que potenciaba su adrenalina, totalmente desprejuiciada aunque no podía negar lo excitado sin control que lo ponía esa situación de verla tan puta, lo que para él siempre había sido solo una fantasía estaba partido en mil pedazos. Ver a la mujer amada que por años le había sido esquiva al sexo, en esta maraón: acostada con otro hombre, con el dealer, con otra chica, con un trans. Recordó que para negarse a coger con él usaba medio en broma términos hirientes como "no seas pajero" ó "que chiquilin calentón que sos". Y ahora el cornudo los resignfica entendiendo que Clara esgrimía una absoluta falta de respeto hacia su marido...irrespeto que se hizo notorio ya que a solas con su amante, tomando falopa, borracha, tatuada, nunca hizo un comentario referido a él ni mostró preocupación por como seguiría su vida, cuando la familia volviera a la vida en común, es decir Hernán, su hijo, ella y Luis conviviendo... "Dios, todo mi futuro está dependiendo de ella, de como querrá vivir sin Federico a su lado, el cambio de él por mi luego de mi "viaje" ficticio, si ni ha dejado espacio para razonar. Todo fue vicio, placer, goce, exploración, aventura, trampa, peligro." pensaba el cornudo. "Yo no estuve presente ni siquiera para sembrarle la duda ante el volcán de perversión que Federico hizo erupcionar. Nunca le expresó al soberbio del borrego una especie de "no, eso no, porque... mi hijo... blah blah" ó "¿Que excusa le inventaré a mi marido que la foto de su mesa de luz ya no está?" Angustiado y paranoico imaginó "¿Y si mañana al "llegar del viajo" abro la puerta de casa y me encuentro con que ella tiene preparadas unas valijas con cosas mias para echarme o cosas de ella para irse? Puta madre. Ignoro como será el mañana" remató Luis sus conjeturas más humillantes.
Viró la mirada a la pantalla. Ya era demasiado. la chica trans estaba completamente desnuda con cocaína en su pija paradísima y Clara aspirando la merca desde la verga lentamente,,, a la vez que subía la mirada hacia los ojos de Bubulina. Cuando llegó al final de la raya viendo los restos sin pudor los limpió con la lengua,,, para tomarle la chota con las dos manos y metersela entera en la boca.
Después de unos 10 minutos de una mamada de experta (¡Clara! Imposible de creer) Bubu la empujó entre sexie y dominante y la esposa de Luis quedó para un clásico misionero. Como era su primera vez con una chica trans (bueno, como todo lo que hizo ese fin de semana) se notaba que esa posición le ofrecía el panorama confuso y turbio bien perverso ya que cuando Clara miraba su concha veía que su calentura se debía a que una verga estaba bombeando, pero al levantar la mirada se encontraba con una mujer de cintura delgada, tetas hermosas, ojos, nariz, boca y cabello bien femeninos. Mientras Clara gemia, gritaba y tenia un orgasmo tras otro, subía y bajaba la visión que parecía enloquecerla.
Y el cornudo en ese maremoto (o "leche"-moto) entre la indignación de ver a su mujer la frígida, la traumada con el sexo! no solo está haciendolo mega cornudo sino que también se había convertido en UNA PUTA EN CELO y Luis sentia el péndulo de un lado a otro y no podía negarlo: se excitaba de una forma extraña, nueva, indomable que lo sobrepasaba. "No doy más" se dijo y se la empezó a zamarrear....
Había crecido en el cornudo un odio extremo hacia ese flaco, porque usó artimañas sucias, trampeó su deseada conquista y aún asi se hizo dueño y señor de su casa, su dinero, su reputación en el barrio, de la voluntad de Clara... mira fijamente sin perder detalle.
Federico venia con merca en un plato de aluminio. Le da un billete ¡de los mios! a la chica trans, Bubu, ella lo enrrolla y se jala una linea. "Ahhhh.... aaaggghhh" gime cuando el polvillo la invade. Se vuelve hacia su mujer y lo que sucede demuestra que este sorete en el arte de la manipulación tiene diploma de honor. Le da un billete enrollado a Clara, apoya el plato con la cocaina sobre el colchon matrimonial la invita a arrodillarse al mismo tiempo que él lo hacia y le dice "¿Viste que nunca tomamos a la vez? O sea, ambos, del mismo plato, al mismo ritmo. ¿Lo hacemos?". La esposa está en el limbo y toda cosa loca novedosa, por más tonta que sea, la enciende. "Y ahi están" piensa Luis, sabiendo que eso significa: "Sellar un pacto de compañeros, socios, compinches. Haciendo algo ilegal, malo, dañino... escondidos, en secreto, juntos.
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