Mi pacata Clara se puso oscura. Y no conmigo (pt 14).
A pesar de que la dominación del pendejo soberbio de Federico convirtiendo fácilmente y con mucho chamuyo a mi antigua pacata y asexuada esposa, Clara en una yegua sexual, con avidez de probar en solo medio dia perversiones, las que jamás soñé y ni ella tampoco ni se atreveria siquiera a nombrar lo que incluye: darle el culo a otro, aspirar merca sin parar, caminar por el jardin de nuestra casa desnuda y con toda su piel evidenciando los jugos de una puta que no para de garchar, mandar un mensaje con mentiras a su esposo obedeciendo sumisa a su amante sin importarle la fidelidad con Luis tras 20 años de matrimonio ni las consecuencias que todo lo que aceptó experimentar con Federico hacía pender de un hilo la continuidad marital, además del sujeto que la arrastró a tales morbos: un compañero de colegio de su hijo de apenas 18 años que ella conoce de pequeño... Clara aun no se había detenido a tejer una estrategia para que Luis no solo no sepa lo ocurrido desde las 23 hs del sábado hasta por lo menos la hora actual, 11.30 am del domingo sino como continuar su aventura sexual tan disparatada justo ella, negada al sexo hasta hoy con 37 años.
Si seguimos el correlato minuto a minuto desde que Federico de improviso (para Clara: él tenía toda la historia pensada, escrita y ensayada) cayó en casa a las 22.30 hs del sábado en el que cumplía 18 años, no había podido detenerse a recapacitar si le correspondía cargar culpas o de inventarse la inmensa mentira que la sitúe en el lugar que todo el mundo la conocía. Una esposa hermosa, de cuerpo infernal, piel de adolescente, tetas duras, cola de ensueño, rostro perfecto que albergaba dos ojos verdes y unos labios que incitaban a todo... pero dentro de semejante maquinaria sexual, Clara había estado vacía eróticamente hablando desde que empezamos como novios y los 20 años de casados. Su líbido quizás no se había desarrollado apagando cualquier atisbo de lascivia naciente. Y esto que describo fue, contundentemente, la frustración lascerante que padecí como su pareja yo, Luis, durante los 20 años que llevabamos casados esperando dia a dia que algo le hiciera "click" y esa hembra en lo físico empardara con la tipica come hombres. Pero Clara lejos de eso, había sido una heladera. En pasado, si. Hasta hoy. Y yo, era su marido... hasta hoy también ya que además ella y Federico me galardonaron con otro título: recornudo.
Habré estado caminando 4 ó 5 minutos por la habitación del hotelucho, pensando todo lo relatado recián que aparté mi atención del celular desde donde podía ver y escuchar todo gracias a las cámaras que instalé... con la cabeza puesta en vislumbrar el calvario que se avecinaba, como que tuve unos 5 minutos en los que me fui de lo que pasaba en casa. Volví a tomar el móvil y ahi estaba mi mujer: ensalivandole la poronga, presta a otra mamada. Durante la madrugada de este domingo mi amada Clara actuaba sexualmente hablando como si hubiese realizado un curso tipo "COMO CONVERTIRSE EN UNA ESPOSA INFIEL Y RE PUTA". ¡Cómo chupaba la verga del pendejo traidor!
En mi celular se escucha sonar el timbre de casa y velozmente lo agarro. Estaba en la cámara de nuestra habitación en la que no están ni ella ni él, a pesar de que el cuarto es un desastre que evidencia los excesos sexuales y de sustancias en las que Federico inició a Clara. Voy a el jardín: nadie. Solo la lona para tomar sol, con restos de cocaina. En la cocina, revuelta con restos de comida, botellas vacías de vino, tampoco están. Las 2 cámaras del comedor no enfocan la puerta, pero al presionar el número de una de ellas veo movimientos que a simple vista no comprendo. Escucho claramente que además de un hombre -Federico- al menos hay dos más. No entiendo que dicen, ahora hay risas y distingo un sonido raro, mecánico pero no continuo. "Gracias por la gauchada, Peter" llego a captar. "A vos, por esta piedra, papu" le contesta uno que no puedo ver. O sea, hizo que Clara pague la falopa siendo garchada por el gordo roñoso... pero él usa la merca en beneficio propio. "No saben la perra que me estoy comiendo. Se la muestro en fotos si nos vemos en la semana, guachos" escucho a Federico pavoneándose por ser el amante de Clara. Los tipos eran dos, supongo. Ese Peter y otro.
¡Clam! puerta de calle cerrada de un empujón y regresa el sonido mecánico y en unos segundos una de las cámaras capta a el pendejo completamente en pelotas, con su boa colgándole en modo descanso. Si no sintiera lo que siento, lo felicitaria por tremenda pija. Calculo que... asi, dormida, golpeándole la pierna izquierda le sumo entre 5 o 10 cm le llega a la rodilla. Me acerco al celular con curiosidad pero me distrae el ruido... como ruedas girando. Él, en la suya habiéndose adueñado de todo lo mio o lo nuestro, Clara y yo, iba arrastrando como... un carrito con,,, ¿una máquina encima? La pantalla del smart es grande, pero no como una TV menos como un monitor de compu asi que no distingo que le llevaron esos flacos. "Clara, amor, no voy a poder subir la escalera con la máquina. ¿Bajás y te lo hago acá en el comedor que es más cómodo?". Mientras trato de entenderlo con eso de "te lo hago acá" mi esposa, disfónica con esa voz ronca de puta cabaretera responde que "estoy bajando, Fedu". ¿Fedu? Hasta que vuelva... no se a que hora ese manipulador le indicará a Clara que puedo volver... hasta que vuelva, repito ¿cuántas estocadas más soportará mi orgullo maltratado, mi autoestima pisoteada? Me refiero: ¿seguiré padeciendo novedades que disfrutan ellos dos. en beneficio del pedante y para padecimiento mío?
Clara aparece en la otra cámara, caminando por el pasillo, lentamente, como con cuidado. Presumo que con la merca y el alcohol no confiaría en su propia lucidez mental. Aun caminando, traía una caja metálica, como de cosméticos con falopa adentro y cada 2 pasos metía el billete y jalaba, con el gemido posterior. Su figura de yegua que ya he detallado seguía con sus tetas duras, pezones parados, piernas torneadas, culo de ensueño pero tantas horas de hedonismo eran evidentes. Se para justo en un lugar ciego entre las dos cámaras pero de fondo, cada 30 segundos, suena una aspirada y un "Ahhh". El pendejo, parado, con los ojos mirando algo que supongo será el carrito y mi esposa dice "¿Esta es la famosa máquina?" entiendo entonces porque dejé de verla caminar. También se detuvo a curiosear esa cosa. ¡Cuánta intriga! "¿Que charla me perdí que no estoy al tanto de lo q..." la voz de Federico interrumpe mis pensamientos "Bien. Voy a darle un toque al texto, amor con un detallecito, algo... ornamental" y Clara, remerqueada y tal vez alcoholizada le responde entusiasmada "¡No puedo esperar más, Fedu. Empezá ya!". El responde "Dale" y agrega "Acostate en el sillón mirando el techo. Abrí bien las piernas y las levantás con una mano en cada bícep de cada pierna o sea, la parte de atrás unos 15 cm debajo de la cola. De esas nalgas perfectas que son imposibles de esconder y que amo cachetearte cuando te bombeo desde atrás". ¿Eh? Estoy tratando de entender cuando Clara responde, ronca, puta y algo avergonzada por escuchar como ese sorete alababa su ojete "Callate, bolu... que ya me mojé". Federico poniendose guantes (¿?) le dice "Mejor. Cuanto más lubricada esté la zona más cómodas trabajan las agujas porque no se traban". En una cámara veo a mi esposa en el sillón -que debe oler a animales en celo- en la posición que él le indicó, cambio y lo veo a él, con un enchufe en una mano buscando un tomacorrientes... y estoy empezando a entender... una vez que consiguió energía, enciende la máquina, que no veo con ninguna cámara, pero se escucha un motor... cambio a Clara. Ahora los dos están en plano, él de espaldas a la imagen, sentado mirando a mi mujer, a la altura de su concha y trae en su mano derecha... el torno ¡Federico está a segundos de dejar su marca en el cuerpo de Clara, mi esposa! ¡La domina de tal forma que le está permitiendo que le deje su impronta, el vestigio de que él pasó por ella! Está por darme un ACV. 20 años que respeté con paciencia los rechazos sexuales de Clara, siempre distante de todo lo referente a erotismo, morbo, con su líbido con parálisis... 20 años de soñar con que un dia la hembra poseedora de semejante cuerpo, de rostro bellísimo, de tetas, culo, concha, piernas, cintura, piés, labios carnosos se abriera de piernas mojada y me diga, sucia "Dame pija, bebe". Esa mujer dejé en casa ayer por la tarde y en menos de 24 horas fue tentada a transformarse en todo lo opuesto a lo que se la conocía y ella... aceptó.
Mezclado con el infumable ruido del motor de la máquina de tattooes podía oir esnifar merca y a los 2 segundos el gemido de placer de la falopa entrando en ella, de vez en cuando algún gemido de dolor, como "Aia, Fedu. A veces... pincha", las disculpas de él...
"¿No quedaría mejor "La puta de Fede" en vez de "Puta de Fede"?" escucho a mi esposa dandome a conocer que no solo le está dejando en su piel su rúbrica eterna está diciéndole al mundo y a mi, su ahora cornudo marido, que le pertenece. "Como prefieras, vida" responde él, sin dejar de trabajar... no veo con exactitud en donde, lo veo prácticamente con las agujas dibujandole la concha. ¡Con lo que tengo que conformarme! ¡Que al menos el tatuaje está en un sitio aislado, no expuesto!
"Listo. Traigo el espejo de cuerpo entero que tenés en la pieza asi lo ves". Clara suena dichosamente feliz "Siiii. Muero por vermelo. Te espero asi. Abierta y chorreada". Federico yendo a nuestra habitación ya subiendo la escalera, murmura como contestándole en un claro tono de canchero "Como será costumbre desde hoy." Baja con nuestro espejo, se lo pone frente a la concha de Clara y la escucho gritar de felicidad. "Hermoso, Feduuuuuuuuuuuuuu. ¡Mi primer tatuaje!". O sea que el insoportable del amigo de nuestro hijo.. proseguirá disfrutando y pervirtiendo a mi amada...
Al realizar físicamente la acción de "bajar los brazos", literalmente, dejé de ver el celular por 2 o 3 minutos. Temeroso por lo que me esperaba, lentamente volví a poner la pantalla frente a mis ojos.
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