Mi pacata Clara se puso oscura. Y no conmigo (pt.13)
Tras la cogida sin consentimiento de Pucho, el tranza de Federico, mientras el gordo sucio merquero se guardaba la chota chorreando y se sujetaba el cinturón, Clara, visiblemente agotada por medio dia orgiástico que la tomó por sorpresa aunque no hizo el mínimo esfuerzo para cambiar el rumbo del viaje al que Federico la llevó, toma del cesto una tanga sucia -¿la que empapó el jueves?- se la pone como puede y se sienta en el piso como instintivamente, Su cabeza indudablemente tendría cortocircuitos mostrándole flashes cortos de situaciones vividas con el amigo de mi hijo.
En eso llega el mismo, el fanfarrón que se comió a Clara como quiso. Venía de la bodega y traía dos vinos. Uno importado, alemán, que me había costado años conseguirlo, además de su valor. El otro era blanco, dulce.
En el mismo momento, Pucho, le arma a mi esposa algunas rayas directamente en el piso. "Ahi te dejo, Clara, saldando el trato" y deja una piedra sobre la mesa. Ella no está comprendiendo. Pero asiente con la cabeza.
"Ya te ibas ¿no?" le marca el zorro pervertido y Pucho desaparece y ya fuera de casa dice "Cuando estés libre pasame el whatsapp de Clara". Y el ruido de la puerta, cerrándose con fastidio.
"¿Cómo te sentis, amor?" consulta algo precavido, ante las actitudes extrañas de mi mujer. Ella, tiene como un rapto de lucidez. "¿Mi amor? ¿Me dijiste mi amor, Fede? Te volviste loco". Ahi empecé a deducir que le pasaba a Clara.
Desde que el pendejo llegó hasta que sin advertirlo, ni pedirlo, ni aceptarlo, Pucho se la garchó, mi esposa recibió una andanada de estímulos, novedades, juegos experimentales, sexo, cocaina,,, provisto todo por Federico, mediante lo cual prácticamente no se detuvo a pensar, sacar conclusiones, elegir... la oleada la empapaba cual cataratas del Iguazú, sin solución de continuidad y tal cual como en una caida rodando por la ladera de una montaña de miles de metros se dejó caer... pero salir de su lugar cómodo: la piscina, el jardin, la merca para entrar y ver a un desconocido la descolocó: ya no era un eslabón más del tren de la felicidad. Sumado a que Federico desaparece para irse a la bodega, ella queda sola con ese gordo asqueroso, el que sin más, le hunde su roñosa pija. Le da cocaina, si, pero ella venia tomando con el pendejo, era algo seguro y no ese desagradable que se la coje, le acaba, le saca la chota... Clara en esos minutos, largos: como media hora, tomó por otro camino, menos seguro, desconocido, para nada mejor y ahora estaría empezando a recapitular invadiéndola una gran confusión. Mientras no dejaba de mirar la pantalla de mi celular y conjeturar esto, Federico, que ya quedó claro que no es nada lento, rápidamente estaba actuando para traer consigo a mi mujer antes de que tome conciencia.
"Te traje un blanco dulce" le dice y le extiende una copa. Ella la toma un tanto insegura. "Sabés que empecé con el vino hace dos dias y me acostumbré al tinto... ¿como sentiré el nuevo sabor?". Si, Clara empezaba a normalizarse y con eso, no estaba manipulable. Pero el borrego no pensaba perderla. Le dió uno de los billetes que me robó de mi mesa de luz, puso la copa en el piso, le dió un beso caliente, juntó con los dedos dos rayas de merca del piso y sin más, ingresó dedos y cocaina en la hermosa, enchastrada, cogida, gozosa concha de mi pobre esposa. Y supongo que fue directo al clítoris, llenándoselo de droga, mientras la masturbaba. "Ahhh.... ahhh... Fede... ¿que me hacés?... ahhh... ay Dios... Esto no esta... ahhhhhhhhhh... ay, si... si... me gusta... no está bien.... ¿o si?". "Si te hace bien, está bien" respondió astuto. Clara cerró los ojos, el pibe no paraba de pajearla con cocaina en la zona mas sensibe "Si, Fede. Aghhh.... sabés que me hace bien... MUY bien". El experto lo lograba de nuevo. Con la otra mano volvió a darle vino blanco dulce. "Mhhh... es muy rico" se sorprendió ella. El blanco dulce te pega más que el tinto,porque lo tomás como si fuera agua, por lo que consumis más rápido, por ende tomás más y se te va al mate. Clara tomó la copa y bebió sin ayuda "Ahhh.......... me vengo..... dame... más fuerte.... ahi ahi..... aaaaaaaaaaahjjjjjjj". Otra acabada. Récord: como 25 orgamos en casi 13 horas.
Mi mujer ya no estaba sentada con la espalda en la pared. Se había deslizado y todo su magnífico cuerpo yacía extendido en el piso, mirando hacia arriba. Federico aprovechó. "Tenemos un trato, amor. Yo no te tengo que ofrecer. Vos tomás la cantidad que quieras y la aspirás. Mirá lo que tenés a tu lado". Clara gira la cabeza. Aun quedaban 4 o 5 lineas. Y el billete, MI billete, enrrollado a centímetros. Empezando su regreso a la oscuridad, mi amada le sonrió con malicia, cambió su postura: ahora sus tetas, su vientre y su concha daban al piso. Con torpeza rescató el tubo y con lentitud, como quien necesita las dosis pero con la necesidad de disfrute, se jaló una a una. Las 5. Cada lagarto de merca finalizado era recibido por su cuerpo con un gemido/suspiro como si acabara. ¡En 90 segundos mi mujer aspiró 5 rayas de merca! "Ahhhh, Dios.... Ahhh... que ricas... que sensaciones únicas, necesarias, perpetuas" mientras el pendejo le llenaba el vaso de blanco dulce.
"Clara, amor. ¿Como estás?" preguntó con trampa. "Con vos, reloca. Entregada. Enamorada" esa última definición casi fue la estocada final. "No se como voy a caretearla con el cornudo" agregó, ya sin pudores. "No está en mi educación divorciarse, pero mucho menos esto que vivo con vos, con un joven que doblo en edad, amigo de mi hijo, traicionando al cornudo de mi esposo" prosiguió sumando puntos a favor de Federico y hundiéndome en una ciénaga por la cabeza. "Con él jamás experimentaré esto pero no creo factible un divorcio a la brevedad...". Federico la mira, sonríe, cambiando el clima por algo más amable se agacha debajo de la mesa del comedor y toma una caja de regalo. "Esto lo traje anoche, pero lo guardé ahi, casi que lo escondí, porque no era momento todavia. Es un regalo". Clara, por la paja con merca en el clítoris y las 5 franjas aspiradas volvía a despertar abre la bolsa con curiosidad... "Nooooo. ¿Un dildo?". Federico le guiña un ojo. "Ya que definiste que con Antiudo, el corno jamás vas a experimentar ni de cerca lo que logramos juntos... unas buenas pajas... ¿No?. Dale. Estrenalo para mi". Y ella, mi mujer, la que durante 20 años me trataba de degenerado si le rozaba la cola vestida, la que nunca estaba disponible para tener sexo conmigo....
Clara en 2 formatos de video por las dudas no puedas reproducir en MOV también está en mp4.
"Cuando no estés... te voy a recordar" dejando en claro que ella sexualmente será garchada por el borrego y cuando él no esté (porque es mi esposa, vive conmigo, no van a estar 24/7) se va a pajear con la poronga de goma que él le acaba de regalar... lo que va completando el álbum de figuritas "Todos los juegos sexuales que Clara practica" desde esta fatídica fecha.
.... vuelve en unos dias...
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